Simple

A veces te acostumbras tanto a tu mundo que terminas cerrando los ojos y guiándote por la memoria, por el recuerdo de conocer todo lo que hay a tu alrededor. Sin embargo, es necesario abrir bien los ojos cada tanto tiempo, porque puede que encuentres algo especial que olvidaste al darlo por sentado.

De lo prefabricado y lo real

Hay personas que son como las uvas artificiales: se ven perfectas por fuera, pero están vacías por dentro. Otras tantas son como los anillos que salen en las maquinitas de premios para niños: parecen maravillosos al principio, pero luego aprendes que no son nada sino una imitación. Hay muchas personas y analogías más, pero yo lo que quisiera encontrarme sería una flor silvestre: no son tan perfectas como las artificiales, pero son naturales y bellas a su manera.

Adiós

Te fuiste como las hojas que caen: callado, desapercibido.
Te fuiste, y antes de que me diera cuenta habías desaparecido.
Te fuiste y no te di un beso, no te abracé, no te sentí…
Te fuiste, pero te lo prometo: nunca voy a olvidarme de ti.

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Dedicado a mi amigo Luis Guillermo, al que espero un día pueda volver a ver.

Cozy Mad Habits

Soy la persona más mimada que conozco. Y probablemente de las que no conozco, también: pido o doy más o menos tres abrazos por hora (a menos que esté leyendo, y en tal caso los pediré si una escena logra sacarme las lágrimas), me encanta acurrucarme contra la gente y mi más reciente placer culpable es entrar al cuarto de mi mamá y hacerme un nido para dormir oyendo música clásica entre sus almohadas.

¿Pero saben qué? Me vale, porque esa sensación cálida de seguridad y confianza que me da cuando lo hago hace que hasta los “Como mueles, gato enfadoso” de mi mamá valgan la pena. (Además, siempre termina acariciándome el pelo después de decirlo.)

De palabras y cosas diarias

“Dado mi pasado y mi herencia genética, camarada, eres afortunado de que sea tan normal como soy.” – Katra Agrotera, Dark-Hunter Series.

“Llamar a algo fantasía no es negar su existencia- es aceptar que existe más de un concepto de realidad.” – Nicholas Bennet, De historias y recuerdos.

“[Sobre Johnny Depp] Habrá que hacer el sacrificio e irlo a ver al cine… ¡Oh, Dios, las cosas que hay que sufrir!” – Claudia Rincón.

“Aún el diablo puede llorar cuando mira alrededor del infierno y se da cuenta de que está ahí, solo.” –Acheron Parthenopaeus, Devil May Cry.

“Nada es seguro y todo es posible” – V, V for Vendetta.

“Todos quieren a alguien que puedan poseer y amar. Alguien que esté allí para ayudarte a recoger los pedazos cuando todo se desmorona.” – Acheron Parthenopaeus, Dark-Hunter Series.

 “-¿Alguna vez has querido algo que sabíasque era malo para ti? ¿Algo que anhelabas tanto que no podías pensar en nada más?

-Sí, es por eso que, de todas formas, siempre acabo comiéndome toda la tableta de chocolate.” –Wren y Maggie, Unleash the Night.

“Todos los niños mitifican su nacimiento. Es un rasgo universal. ¿Quieres conocer a alguien? ¿Su corazón, su mente, su alma? Pídele que te hable de cuando nació. Lo que te cuente no será la verdad: será una historia. Y nada es tan revelador como una historia.” –Vida Winter, Cuentos de cambio y desesperación/El Cuento Número Trece.

 “Al contrario que una mujer normal, tú estás irascible veintiocho días al mes.“ –Acheron Parthenopaeus, Dark-Hunter Series.

“Tenemos tres clases de familias. Aquellas de las que se nace, aquellas quiénes nacen de nosotros y aquellas a las que les permitimos entrar en nuestros corazones. Yo te he dejado entrar en mi corazón, así que Simi es tu familia y ella no te dejará.” —Simi Parthenopaeus, A Dark-Hunter Christmas.­

“No estamos locas, nosotras somos especiales.” – Andrea Ardaván.

 “¿Cuántas veces puede perderse una persona en una ciudad donde ha vivido toda su vida?” -Sunshine Runningwolf, Night Embrace.

“Todo el mundo es alguien. Todo el mundo es un amante, un villano, un loco. Todo el mundo.” – V, V for Vendetta.

“Ah, ser normal. Una vez llegué a intentarlo. Pero entonces vi que tenía que dejar de divagar sobre magia en la naturaleza y hablarle a los animales y dije ‘me largo’.” – Kat St. Vincent, De historias y recuerdos.

“Las palabras tienen algo especial. En manos expertas, manipuladas con destreza, nos convierten en sus prisioneros. Se enredan en nuestros brazos como tela de araña y en cuanto estamos tan embelesados que no podemos movernos, nos perforan la piel, se infiltran en la sangre, adormecen el pensamiento. Y ya dentro de nosotros ejercen su magia.” – Margaret Lea, El Cuento Número Trece.

“Miro los últimos post y me digo; pero por la dignidad, hija, que pensabas cuando escribiste eso.” – María Luna.

“-Vamos, no tengan miedo, acérquense. ¡Escuchen! ¿Oyen ustedes su mensaje?

Los chicos no hicieron un solo ruido, llegando hasta a contener la respiración. Algunos se inclinaron con timidez hacia las fotografías.

—Carpe diem —murmuró Keating con voz de ultratumba— Aprovechad el día presente. Que vuestras vidas sean «extraordinarias».” – John Keating, La Sociedad de los Poetas Muertos.

“-En una escala de locura, ¿cuál crees que sea mi puesto?

-El de la loca que pregunta.” –Silena y Darius Glimmer, De historias y recuerdos.

“Una y otra vez siento como si mis personajes supieran quienes son y qué les sucede, dónde han estado y a dónde irán, y todo lo que son capaces de hacer, pero me neceistan para escribir sus historias por ellos porque su caligrafía es realmente mala.” —Anne Lammott, Bird by Bird: Some Instructions on Writing and Life

Sueños infantiles y vidrios de colores

Creo en hadas. Creo en seres mágicos. Creo que los personajes de los cuentos existen, pero de un modo diferente a las personas. Creo en espíritus, en seres no tan imaginarios y en sombras de luz que no dan miedo, sino que te cuidan en la oscuridad. Lo he hecho toda mi vida, incluso al crecer y a pesar de que muchos me han llamado todo lo llamable (¿siquiera existe esa palabra?) y me han tomado por una niña que no acaba de superar la fantasía.

¿Será tan terrible eso, no dejar los sueños atrás? No le hallo lo malo a emocionarme cuando veo a las bailarinas de ballet dar giros y saltos, ni a tener una caja llena de cosas brillantes y coloridas para que las hadas se entretengan si llegan a aparecer, o a creer que los personajes de mis historias existen en otra realidad. Creer en cosas “imposibles” me ha ayudado a sobrevivir a todas las cosas por las que he pasado (y aquellos que se saben toda la historia, sobre todo aquellos que las vivieron conmigo, saben que el haber llegado sanas y salvas hasta estos momentos es una hazaña de verdad); seguir soñando, fantaseando, jugando, me ha ayudado a tener fé en un mundo donde cada vez es más difícil tener esperanza. Una dice que cree que se puede ser feliz por siempre, los demás sonríen irónicamente y comentan que claro, durante los tres primeros meses de casado, o algún comentario de ese tipo. Quisiera saber, ¿qué hay de imposible en la felicidad? O en el amor verdadero, en soñar, en reírse por simple alegría. Para mí no hay nada malo, pero claro, esa soy yo. Además, ahora que todo es mercadotecnia y cultura pop, ¿de dónde saco que hay sitio para las hadas y los fantasmas o los cuentos y los príncipes azules?

Y pensar que todo este espacio pudo dedicarse a promocionar otra cosa más importante, como botas Channel o un tubo de pasta dental.

Hablemos Claro

Creo haber mencionado ya que como venganza a mi ahora ex-profe de español, si un día hacía una antología de poemas la llamaría “Hablemos Claro”. Ah, sí, mi interés se desvaneció tan rápido como el de las muchas otras ilusiones que tengo guardadas en cajas de madera o para perfume, pero la idea se quedó, porque fue como despertar y darme cuenta de lo que en verdad quiero para mi vida, para la vida de todos, para el mundo.Quisiera que habláramos claro. Quisiera poder ser libre, soltar las cadenas que me atan los labios y deshacer las costuras de esa camisa restrictora que me impone la sociedad. Quisiera poder decir que creo en la magia sin temer que me consideraran infantil, quisiera poder alzar la voz y decir todo lo que pienso, quisiera poder hablar plenamente, sin dudar ni un sólo momento de que vale la pena defender mi convicción.

Quisiera que habláramos claro, quisiera poder vivir sin ser víctima del rechazo. A todos los grandes artistas los rechazaron por equis o ye razón; sí, lo sé, pero, ¿por qué? Quisiera saber, ¿qué le impide al mundo entender lo que uno siente, qué les impide al menos respetar nuestra opinión? Marginan a los pocos que nos atrevemos a seguir soñando, nos aplastan sin piedad porque vamos contra lo normal. Lo normal, dicen, como si la normalidad monótona y gris en que viven fuera mejor. ¿Cuál es la parte preferible de un mundo repetitivo, donde lo único que se hace es esperar al día siguiente para luego seguir igual? Quisiera que hubieran ilusiones, que renaciera la esperanza.

Quisiera que habláramos claro, sin riesgo a que nos consideraran unos locos. Imaginar, creer, soñar, desear algo especial y distinto, ¿nos hace estar mal de la cabeza? Poder ver un mundo mágico en donde todo es escepticismo, encontrarle el brillo a los días más oscuros, saber bailar y reír bajo la lluvia, ¿nos hace dementes? Porque entonces yo quiero estar mal de la cabeza, ser una loca, ser una demente, ser todas las cosas que me dicen, pero quisiera que lo intentaran también. Quisiera que entendieran que cada cosa buena que nos sucede es mágica, que cuando el cielo está oscuro puedes ver las estrellas y que no hay nada mejor que sentir las gotas de lluvia sobre tu rostro, que dejar que el viento acaricie tus mejillas, cerrar los párpados y reír, disfrutar de cada momento.

Quisiera que no sólo habláramos claro, sino que los que se llaman normales se limpiaran la niebla de los ojos y vieran la belleza, lo espontáneo, lo fantástico, lo especial…

Quisiera que vieran la magia de la verdadera realidad.

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