Manual para autocompadecerse

Es fácil. Tome algo malo que le halla sucedido, no importa su tamaño, y sáquelo de proporción. Suspire, despotrique, laméntese y lloriquee del modo más patético posible mientras se abraza a un oso de peluche o una almohada en la oficina de su terapeuta. Repita el tratamiento cada cinco minutos durante todo el tiempo que guste o hasta que alguien le de un sartenazo.

Las cosas que no están

Me faltan piezas, me falta gente, la distancia no es física sino emocional. Hablo y fingen no oírme, ignoran lo que necesito que les llegue a importar.

Estoy resentida, estoy enojada, estoy dolida y estoy mal. Y lo peor es que al final, todo será mi culpa.

¿Por qué? Porque aquí nadie sabe nada…

…Más que Su Majestad.

Huecos y Confusiones

Me dijeron, cuando era pequeña, que debía cuidarme de que nadie en el mundo de afuera me hiciera daño. El problema es que nunca me dijeron que me cuidara también de los de adentro.

¿Cómo va uno a cuidarse de las personas malas si los padres las invitan a casa?

Compromisos Sociales y Caritas de Barbie

Si hay algo que odio es tener que ir a algún lugar contra mi voluntad, solo porque “tenemos un compromiso”. Realmente, si yo no tengo idea de quienes son los que se van a casar, ¿porqué rayos me obligan a asistir a esa boda? Solamente me llevan como una figura decorativa metida en un vestido color azul y con una máscara de sonrisas puesta en la cara. Lo más chocante del asunto es que no conozco a nadie en esas fiestas (donde para colmo todos son mayores que yo, demasiado mayores), y al final me quedo sola en un rincón por más de tres horas, jugando con mi cabello y tarareando alguna canción mientras cuento los minutos para que todo termine.

Ironías de la Vida Diaria

Es sorprendente cómo el destino siempre logra reírse en tu cara. Había tomado una decisión de la que estaba segura, sabía lo que quería e iba a hacerlo. Le había pedido ayuda a la persona que necesitaba y ya tenía prácticamente todo listo…

Entonces esa persona me comentó que parecía que hacía todo por una crítica que habían hecho sobre mí, de lo cual yo ni me acordaba, así que obviamente no era el motivo. El problema es que ahora no sé qué hacer, porque en lo único que pienso es en llevarle la contraria a la persona que me criticó, solo porque no soporto la idea de que llegara a aprobarme o que se le ocurriera pensar que estoy cambiando por causa suya.

Sí, así de adolescente puedo llegar a ser.

Boison Amère

Un mal efecto secundario de tenerle fé a la humanidad, es que siempre crees que las personas malas pueden llegar a cambiar. Lo increíble es que después de quince años de soportar maltratos, traiciones y mentiras, siempre de parte de la misma persona, sigo creyendo que los lobos se pueden volver ovejas.

Bipolaridad y Cosas Perdidas

Si hay algo que odio, odio, odio de mí, es que siempre que hago planes me emociono casi hasta la histeria y un par de horas antes de salir o de hacer lo que sea que vaya a hacer ¡me arrepiento! Que porque el clima, que porque la gente, que porque el conejo de Pascuas… ¡Maldición! Soy realmente chocante… Me pregunto cómo demonios es que nadie me soporta ¬¬U

Lo más desesperante del asunto, es que nunca cancelo nada, porque me aterra la idea de molestar a alguien por un capricho de mi bipolaridad, pero el problema es que, de vez en cuando, tengo un buen punto para cancelar… Y aún así no lo hago.

De verdad que me odio… Pero aún así hay algo que quiero saber:

¡¿¡Dónde demonios está metido L cuando lo necesito!?!

Locura a mil por segundo

El problema sobre ser bipolar es que piensas demasiado rápido. Puedes estar riéndote con alguien, feliz de la vida, y entonces se te ocurre alguna cosa mala o irritante sobre la persona con quien estás, sobre la situación de la que te ríes, sobre las cosas que deberías hacer o incluso sobre la maldita reina de Inglaterra, y por más insignificante o sin sentido que sea esa idea, en ese mismo momento todo se va al infierno.

Yo, yo, yo

Soy celosa, posesiva, egoísta y terriblemente territorial. No me gusta que nadie que no conozco se acerque a lo que considero mío, e incluso tampoco me gusta que lo hagan personas que sí conozco. Muchas veces me vuelvo hostil hacia personas que no lo merecen, todo por defender algo que ni siquiera necesitaba ser protegido. Soy muy consciente de porqué soy así, o al menos eso creo. Me imagino que es porque durante mucho tiempo me sentí como un cero a la izquierda. Ser ignorado, de un modo u otro, siempre trae sus consecuencias, incluso aunque nos esforcemos por fingir que no.

De verdad que intento superarlo, en serio, pero ¿cómo ignorar los temores de una vida entera? Hay cosas que se nos quedan grabadas tan profundamente que nunca llegan a erradicarse, si se tiene suerte sólo se pueden aligerar. Mi mayor defecto es ese, que temo tanto que alguien más llegue a reemplazarme de nuevo que siempre uso una máscara con la gente. Mis risas estridentes, mis actitudes infantiles, las veces en que actúo de un modo tan exagerado, todo eso no es más que un modo de disfrazarme, porque estoy constantemente asustada.

Creo que los que más han sufrido por esto, además de mí, son mis amigos de verdad, ellos y mi hermana. Nunca he querido que mis compañeros de escuela conozcan a Emmeline, ni tampoco a Nora, porque cada vez que ellas aparecen el mundo parece girar a su alrededor, me siento olvidada, y cuando trato de que me comprendan, siempre que se lo explico a la gente, me dicen que soy ridícula. Ridícula. ¿Es ridículo estar herido? ¿Es ridículo haber sido víctima de que las personas en las que confíabas te lastimaran tanto como para dejarte marcada? ¿Es ridículo temer que te olviden de nuevo? Porque si lo es, entonces, sí, soy tan ridícula como quieran. Pero me gustaría que las personas que me dicen eso trataran de vivir con mis temores, que trataran de aguantar lo que es vivir con mi pasado, que siempre sintieran que no pueden confiar de verdad, para ver que tan ridículo les parece.

Me gustaría que les rompieran el corazón y que no se quejaran por la cicatriz de pegar de nuevo los pedazos.

Dime algo, ¿cómo puedes vivir contigo misma? ¿Cómo puedes dormir por las noches sabiendo que has estado destruyendo a esas personas? ¿Aunque sea te sientes arrepentida? Pareciera que no, más bien creería que disfrutas burlándote así de la gente, casi como si fuera tu juego preferido, simplemente una diversión. Dime, ¿te sientes bien contigo misma? Quisiera saber si aunque sea te confunden, te frustran los recuerdos de todas las lágrimas que hiciste derramar… ¿No te ataca por las noches la angustia, el sabor amargo de la culpabilidad? Porque lo que haces es un dulce que se echa a perder dentro de ti, hasta que no hay salida… Y a ti tal vez no te falte mucho para el final.

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