Mi mundo de fantasía

El rincón de una Josita Bipolar

Reencuentros Febrero 3, 2010

Archivado en: Curiosidades, Perdidos y encontrados — Josie Mayrean @ 3:44 pm
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Se siente curioso encontrarte con algo que perdiste hace mucho tiempo, sobre todo si ha pasado un rato lo suficientemente largo como para olvidar que olvidaste. Es una sorpresa callada, cálida (aunque solo si te gusta), un pequeño “¡Oh!” que no pasa de una sonrisa melancólica y una caricia entre el “algo” y tus dedos. Ese toque de reconocimiento es un abrazo suave y ligero que significa “Aquí estoy” y que te estremece del placer de las memorias al responder “Lo sé, sí recordé”. Pequeño, casi imperceptible, y aún así puede cambiar tu día.

 

Conversaciones Perturbadores – VI Enero 10, 2010

Emmie: (gritando) Materaaa, ¿puedo ir a la tienda?

Matera: (con el tono de quien trata con un loco) ¡Claro que no!

Emmie: (berreando) Ay, ¿pero por qué?

Josie: (dirigiéndole su no-tan-patentada mirada de sarcasmo) ¿Porque es la una cuarenta y cinco de la madrugada y las tiendas están cerradas, tal vez?

Emmie: (fastidiada) Agh, ¡pero si serán flojos! ¿Cómo piensan llevar adelante un negocio si se quedan durmiendo a la una de la mañana?

Josie: (rodando los ojos) Tratando con personas normales, probablemente.

 

Protegido: When the fairy tale is over Diciembre 22, 2009

Archivado en: About Love/Sex/Magic — Josie Mayrean @ 8:38 pm

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Diez segundos Diciembre 6, 2009

Sólo quiero diez segundos. Un, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez… Espera, comencemos de nuevo. Ya. Sólo… Diez segundos más. Diez y eso es todo, ¿sí? Solo… Un momento, déjame aclarar mis ideas, necesito… Aire, eso es lo que necesito.

Y es que no sé ni porqué, pero Dios, le tengo tanto miedo a esta cuenta regresiva…

Dame diez segundos y abro la puerta. Diez segundos y lo hago, lo prometo. En cuanto pasen dejo de esconderme. Solamente…

Solamente otros diez segundos.

 

Sueños infantiles y vidrios de colores Diciembre 2, 2009

Creo en hadas. Creo en seres mágicos. Creo que los personajes de los cuentos existen, pero de un modo diferente a las personas. Creo en espíritus, en seres no tan imaginarios y en sombras de luz que no dan miedo, sino que te cuidan en la oscuridad. Lo he hecho toda mi vida, incluso al crecer y a pesar de que muchos me han llamado todo lo llamable (¿siquiera existe esa palabra?) y me han tomado por una niña que no acaba de superar la fantasía.

¿Será tan terrible eso, no dejar los sueños atrás? No le hallo lo malo a emocionarme cuando veo a las bailarinas de ballet dar giros y saltos, ni a tener una caja llena de cosas brillantes y coloridas para que las hadas se entretengan si llegan a aparecer, o a creer que los personajes de mis historias existen en otra realidad. Creer en cosas “imposibles” me ha ayudado a sobrevivir a todas las cosas por las que he pasado (y aquellos que se saben toda la historia, sobre todo aquellos que las vivieron conmigo, saben que el haber llegado sanas y salvas hasta estos momentos es una hazaña de verdad); seguir soñando, fantaseando, jugando, me ha ayudado a tener fé en un mundo donde cada vez es más difícil tener esperanza. Una dice que cree que se puede ser feliz por siempre, los demás sonríen irónicamente y comentan que claro, durante los tres primeros meses de casado, o algún comentario de ese tipo. Quisiera saber, ¿qué hay de imposible en la felicidad? O en el amor verdadero, en soñar, en reírse por simple alegría. Para mí no hay nada malo, pero claro, esa soy yo. Además, ahora que todo es mercadotecnia y cultura pop, ¿de dónde saco que hay sitio para las hadas y los fantasmas o los cuentos y los príncipes azules?

Y pensar que todo este espacio pudo dedicarse a promocionar otra cosa más importante, como botas Channel o un tubo de pasta dental.

 

Pensamientos al azar Noviembre 27, 2009

¡Hoorray!, hoy tuve mi primera escapada en solitario al centro. Sí, ya sé que dijiste “¡Directito a la casa!”, Nora, pero francamente la culpa la tiene la librería. ¿Quién la manda a tener escaparates tan llamativos? En fin, fue media hora de perder el tiempo buscando a Jane Eyre y acabar -sin saber muy bien el cómo- con Jane Austen y su Orgullo y prejuicio. También sufrí unas ganas irresistibles de ponerme a platicar con una desconocida que veía los mismos libros que yo, pero el problema es que pude resistir y solo la observé un rato mientras continuaba en mi búsqueda tras Jane. El suceso se repitió con un chico de pelo castaño que al parecer también estaba divagando en la tienda. Me miró, abrió la boca como si me fuera a decir algo, pareció pensarlo de nuevo y corrió a otra sección. ¿Estaré tan solitaria como para tratar de hablar con extraños? Creo que sí. Pero francamente nunca me ha gustado entrar sola a las librerías. Los libros son refugios individuales, sí, pero las bibliotecas son santuarios, y desde pequeña me acostumbraron a que a la iglesia se iba con Emmeline, papá y mamá, y ahora me siento desconsolada cuando lo hago de otra manera.

Hablando de otras maneras, ¿por qué la gente está tan traumatizada con subirse a un camión? Quiero decir, ¡vamos, que es divertido! Ir dando brincos y rodar, y girarse y trastabillar: es una montaña rusa con asientos más descuidados y música ranchera -claro, la música sí puede ser un problema, pero también existe la improvisación y el canto a capella-. La verdad, a mí me encanta salir a cualquier hora y tomar un camión. Creo que el contacto con la realidad -la verdadera realidad, no mi adorada realidad con fallas por dentro pero protegida del mundo- es lo único que se necesita para recordarte que al final tu vida no es tan trágica como parece.

 

A little faster – There for Tomorrow Noviembre 23, 2009

Archivado en: Novedades — Josie Mayrean @ 12:45 pm
 

A dance ’round the Memory Tree Noviembre 23, 2009

Archivado en: Novedades — Josie Mayrean @ 12:34 pm
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Pues sí, al parecer he vuelto. A medias, con un libro en blanco en una mano y una brújula extraña en la otra, pero sigo buscando la luz. Y si soy honesta, tenía planeado abandonar este pequeño espacio, pero lamentablemente para mi lado débil este oasis de neblina y pensamientos es como mi hogar, mi refugio, y por más que lo intente siempre hay un instante en que me traiciono y trato de volver.

¿Qué debo poner aquí? Ya no tengo idea. Han pasado muchas cosas, demasiadas, y están tan limitadas por los susurros y los secretos que ya no sé qué puedo contar y qué no. Encima de todo, está el hecho de que los recuerdos parecen haber escogido el peor momento para empezar a regresar. La amnesia, ese bálsamo siempre confuso y a veces liberador, no dura para siempre, y estamos despertando.

Aún no sé qué haré conmigo misma, con los demás, con mis fantasmas y con mis sombras, pero tal vez la cuestión sea encargarme de ellos uno a uno. Quizá en algún tiempo ya por fin pueda estar tranquila, si las demás piezas del rompecabezas deciden alzar la voz y salirse del escenario oscuro en el que estamos todos atrapados. Ojalá que nos alcancen las fuerzas para enfrentar nuestras realidades una vez más, y que esta vez lo hagamos en serio.

 

Las cosas que no están Octubre 21, 2009

Me faltan piezas, me falta gente, la distancia no es física sino emocional. Hablo y fingen no oírme, ignoran lo que necesito que les llegue a importar.

Estoy resentida, estoy enojada, estoy dolida y estoy mal. Y lo peor es que al final, todo será mi culpa.

¿Por qué? Porque aquí nadie sabe nada…

…Más que Su Majestad.

 

Alicia y May Octubre 21, 2009

Los ojos castaños me miran, me interrogan. Están fijos, y no sé qué decir. ¿Qué quieres saber?, preguntamos al unísono. La verdad, eso nomás. Vacilo y dejo de mirar.

El espejo callado, opuesto, suspira y me deja en paz.